Los trastornos de la integración sensorial
Cuando el cerebro del niño tiene dificultades para ordenar las informaciones sensoriales, esto puede provocar agitación, hipersensibilidad, trastornos del lenguaje o de la atención. En Activate, tratamos la causa con un enfoque integrado (GIGER MD, método Tomatis, micronutrición) para restaurar la integración sensorial de manera duradera.
Cuando los sentidos desbordan: ¿y si su hijo sufriera de un trastorno de la integración sensorial?
Imagine una orquesta donde cada músico toca su propia partitura... sin director. ¿El resultado? Una cacofonía desorganizada, estresante, difícil de seguir. Es un poco lo que vive un niño cuyo cerebro no logra organizar correctamente las informaciones sensoriales que recibe cada día.

1. La integración sensorial: nuestro piloto automático cotidiano
Desde el nacimiento, nuestro cerebro recibe continuamente señales de nuestros cinco sentidos... pero también de los que llamamos "sentidos internos": el equilibrio (vestibular), la posición del cuerpo (propiocepción), o las señales corporales (interocepción). La integración sensorial es este proceso neurológico esencial que ordena, organiza, filtra y jerarquiza estas informaciones para permitirnos reaccionar de manera adaptada a nuestro entorno.
Nos ayuda a:
mantenernos de pie sin caer,
permanecer concentrados a pesar del ruido ambiente,
regular nuestras emociones,
reaccionar rápidamente si algo nos duele o asusta,
e incluso... comprender las intenciones de los demás por su tono o sus gestos.
Cada día, en la escuela, en casa o en la guardería, este sistema está fuertemente solicitado: ruido, movimientos, luz, emociones, interacciones sociales... Para la mayoría de los niños, todo esto se integra sin que tengan que pensar en ello. Pero para otros, es una historia completamente diferente.
2. Cuando el cerebro ya no filtra: reconocer los signos de un trastorno
Cuando la integración sensorial no funciona bien, el niño puede reaccionar de manera excesiva... o no reaccionar en absoluto a los estímulos. No es un capricho: es neurológico.
Aquí algunos signos que deben alertar:
➤ En caso de hipersensibilidad:
Se sobresalta al menor ruido.
Detesta ciertas texturas (ropa, alimentos, materias).
Evita los juegos motores o los contactos físicos.
➤ En caso de hiposensibilidad:
No siente cuando le duele o se golpea sin reaccionar.
Busca sensaciones fuertes (se balancea, se tira al suelo).
Parece "en otra parte", poco atento a lo que le rodea.
➤ Otros signos frecuentes:
Dificultad para coordinar sus gestos.
Comportamientos explosivos, crisis "inexplicadas".
Retrasos en el lenguaje o los aprendizajes.
Mal sueño, ansiedad, necesidad de control.
A menudo, estos niños son catalogados como "turbulentos", "lentos", "inmaduros"... cuando luchan permanentemente para comprender y organizar el mundo que los bombardea con informaciones sensoriales.
3. Lo que proponen las atenciones clásicas
En caso de sospecha de trastorno de la integración sensorial, a menudo se propone:
sesiones de terapia ocupacional sensorial: ayudan al niño a tolerar mejor o buscar las buenas estimulaciones, con juegos adaptados.
adaptaciones del entorno: cascos anti-ruido, ropa sin etiquetas, aulas acondicionadas.
Estos enfoques pueden aliviar... pero no tratan la causa del trastorno. Y cuando estas dificultades se acompañan de un TDA o TDAH, el reflejo clásico es a veces prescribir medicamentos.
Pero ¿es realmente la solución correcta?
4. En Activate, hemos descubierto otro camino
En el centro Activate de Ginebra, hemos observado que los trastornos de integración sensorial están casi siempre presentes en los niños que presentan un TDA o TDAH – estén diagnosticados o no.
Para responder a la demanda de los padres, hemos desarrollado un protocolo no invasivo e integrado que permite restablecer una buena integración sensorial en solo 3 meses.
Este protocolo asocia tres pilares poderosos:
🔁 GIGER MD®: reprogramar el cerebro mediante el movimiento
Gracias a una máquina suiza innovadora, el niño realiza en pocos minutos miles de movimientos rítmicos cruzados que reactivan la coordinación entre los centros motores, cognitivos y emocionales. Resultado: mejor postura, menos agitación, más concentración.
🎧 Audio-psico-fonología: poner en armonía los canales sensoriales
Con un casco especial, el niño escucha músicas filtradas y moduladas que actúan directamente sobre las conexiones auditivas y sensoriales del cerebro. Se calma, regula mejor sus emociones, se vuelve más atento... sin esfuerzo consciente.
🌱 Micronutrición dirigida: nutrir las conexiones
Evaluamos las carencias frecuentes (magnesio, omega-3, hierro, vitaminas del grupo B...) que perturban la regulación neurológica. Una complementación precisa apoya la atención, el humor y el aprendizaje.
✅ Resultados concretos y duraderos
Aquí, no hablamos de compensación: es una verdadera reprogramación en profundidad de las redes sensoriales que se establece. El niño gana en estabilidad, confianza, autonomía. Y los padres redescubren un niño más disponible, más sereno.
5. ¿Y si habláramos de ello juntos?
¿Su hijo presenta algunos de los signos evocados? ¿Tiene la intuición de que "capta demasiado" o "no lo suficiente" de lo que pasa a su alrededor? ¿No quiere pasar directamente por la casilla medicamento?
Le proponemos una sesión de asesoramiento gratuita y sin compromiso con Julien Frère, nuestro especialista en integración sensorial y neurodesarrollo.
Solicite una cita ahora. Puede ser el punto de partida de una vida cotidiana completamente nueva para su hijo... y para usted.